<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8546621391666140907</id><updated>2011-11-27T15:27:28.387-08:00</updated><title type='text'>LA PAGINA DEL CUENTO INDEPENDIENTE DEL PERU</title><subtitle type='html'>La página del cuento independiente es una propuesta que pretende dar oportunidad a nóveles escritores peruanos y extranjeros con el fin de difundir y publicar sus obras. Enviamos tus obras a davor@ec-red.com.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://escritoresurbanosdelima.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8546621391666140907/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresurbanosdelima.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Javier Vásquez Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13077248999654499233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SMe-xUEni6I/AAAAAAAAACY/vhE-pLvLyBo/S220/javier.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8546621391666140907.post-5371044047187640988</id><published>2008-08-11T23:24:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T19:09:44.021-08:00</updated><title type='text'>El Primer Día</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SKEuXVpXF0I/AAAAAAAAABw/ZxsMKqkvonY/s1600-h/pluma.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233515220463720258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SKEuXVpXF0I/AAAAAAAAABw/ZxsMKqkvonY/s320/pluma.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://images.google.com.pe/imgres?imgurl=http://4.bp.blogspot.com/_6umRSGe5vrE/R_1D2_iFO2I/AAAAAAAAAFw/3f7SDKOJtRM/s160/pluma.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://denuestraparte.blogspot.com/2007/09/un-verso-tras-una-esmeralda-en-el.html&amp;amp;h=154&amp;amp;w=160&amp;amp;sz=5&amp;amp;hl=es&amp;amp;start=109&amp;amp;sig2=GWsC422xiVpo3B0AQC8evw&amp;amp;tbnid=BRp5ZMK9B2e4pM:&amp;amp;tbnh=94&amp;amp;tbnw=98&amp;amp;ei=sy2hSJHjIJ-geLKbla0P&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dpluma%2By%2Bpergamino%26start%3D108%26gbv%3D2%26ndsp%3D18%26hl%3Des%26sa%3DN"&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;El Primer Día&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;© Javier Vásquez Aguilar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya era hora!, ¡tú cuándo no! Yo sabía que entrarías a esta universidad de porquería, y en los últimos puestos. Eres una bruta, ¡bruta!, ¡ya camina! Vamos a que te matricules, sólo gastos me ocasionas y tu padre que no trae el cheque del banco, a dónde se habrá metido ese viejo estúpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagros, retraída, caminaba agarrada del brazo de su madre, asustada, observando a muchos chicos detrás de esos anteojos oscuros que le daban un aspecto gatuno a su rostro delgado y seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye mamá, por qué me hablas así, ya soy toda una señorita y no es justo que me trates de esta forma, ¡no es justo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo te atreves de hablarle así a tu madre?, eres una perdida de porquería. Una marca rojiza se formó en el delgado rostro de Milagros, tirada a un lado de la vereda llorando impotente ante aquella señora madura que la había engendrado 23 años antes en aquella clínica limeña de Miraflores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe y la ira hicieron que su subconsciente evocara imágenes ocultas. Mira Arturo, igual a mi madre, qué preciosa, ¿no? Sí amorcito, es igualita a mamá Cucha.&lt;br /&gt;A ver mi nietecita, uy es idéntica a mí. La pequeña Milagros observaba borrosos los rostros deformes de sus parientes… hasta que reaccionó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu nunca me has querido, siempre me maltratas ¿no es bueno que haya ingresado a esta universidad?, ¿no estás satisfecha?... ¡qué quieres, ya no te aguanto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas se miraron fijamente. Eran dos fuerzas opuestas tratando de imponerse. La señora Soria nunca había hecho una vida hogareña con su hija, siempre estaba en el colegio dictando clases, en las reuniones con sus ex colegas de la universidad Católica o en alguna reunión familiar, pero nunca con su hija. Milagros, de niña, siempre estuvo con su abuela. La quería más que a su madre, inclusive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vete! No quiero que me acompañes más. Sola haré mis cosas. Busca a ese señor que dices que es mi padre, ni siquiera te respeta. Cuida tu matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cállate ramera! Un golpe la hizo rodar por el amarillento jardín cerca de la facultad. Sucia, con los cabellos revoloteados, observó a su madre retirarse por la avenida Universitaria. La imagen difusa de su madre la hizo verse al igual que ella: vieja, acabada y amargada. Yo no quiero ser como ella, ¡no!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hey flaca, qué sucede. Un tipo melenudo, vestido de negro le extendió la mano para levantarla.&lt;br /&gt;Nada, sólo me he caído, pero estoy bien. ¿Tú estudias acá?&lt;br /&gt;¡Claro!, soy cachimbo de Comunicaciones, ¿y tú, flaca, de dónde?&lt;br /&gt;Comunicaciones.&lt;br /&gt;¡Qué bacán!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos caminaron hacia la Facultad de Letras. Intercambiaron sus primeros pareceres sobre la carrera, sobres sus vidas en la pre. Había algo en común: vestían ropa oscura, parecían metaleros o subtes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien amiguito me voy, chau.&lt;br /&gt;Oye, ¿te puedo acompañar?&lt;br /&gt;No es necesario.&lt;br /&gt;Oye… bueno, allá tú, como quieras.&lt;br /&gt;¿Nelson, no? Bien, Chau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa mañana Milagros caminó retraída por la avenida Universitaria, pensando en aquel chico que encontró a su paso; cavilaba en torno a la situación bochornosa que ocasionó su madre en la entrada de la universidad y le martirizaba la idea de ir a casa y confrontarse con ella, tan odiosa. Subió al primer micro que apareció, rumbo al centro de Lima en busca de un refugio. Llegó con desgano, mirada perdida. Un vendedor de fotografías de mujeres desnudas la persiguió dos cuadras hasta que se fatigó de hablarle. Nada la inmutaba, sólo ansiaba encontrar a Fernando, el único que la comprendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se habían conocido en el colegio Pestalozzi en cuarto año, cuando Milagros ingresó a su nuevo colegio. No era muy popular. Era detestada por las chicas porque no era como ella: era inteligente, creativa; analizaba todo a su alrededor antes de actuar y el único que la comprendía y pensaba igual que ella era Fernando. El tiempo hizo que ese encanto desapareciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, ya se retiró. Estuvo por acá pero se fue, quizás esté en la calle Ocho. ¿Vamos? Creo que están todos allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transitó por la avenida Wilson, sin rumbo definido, hasta llegar a la avenida Arequipa. Sollozaba en silencio porque se sentía maldita, sucia. Contempló su vestimenta: asquerosa por el polvo de la mañana, por el sudor de la caminata y por las miradas morbosas de los hombres. Sin darse cuenta, había llegado hasta Miraflores y allí en medio de los acantilados, observando al mar y el vaivén de las olas que se confundían con los latidos de su corazón y destrozaba su canijo cerebro atormentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Este es el momento, aquí se acaba todo pues ellos no son dignos de mi presencia, no lo merecen! Dime, mar, por qué me tratan así. Yo nací para luchar por mis creencias y no para que la sociedad me imponga las comunes, las que creen que son correctas, por qué. Dime, Dios, tú que creíste que este mundo sería diferente y mira la porquería de familia que tengo. Mi entorno es mundano, la gente no cree en lo que piensa, todos son unos huecos que siguen los que otros indican sin examinar el porqué de las cosas; por qué este mundo es así, creo que ni tú lo sabes, yo menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mar, que hermoso estás, tú si eres libre, vas donde te da la gana sin que nadie te imponga parámetros pero no eres feliz porque nosotros te matamos lentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagros, regresó la mirada suavemente hacia un jardín cerca al acantilado. Observó las flores amarillas. Cogió una y pensó en lo que sucedía en su entorno, y escuchó una voz melodiosa; no sabía de dónde provenía pero al final le salvo el dolor físico pero fue comienzo del infierno espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacudió el polvo de su pantalón negro y rápidamente caminó por aquella estrecha calle, cerca al acantilado, llena de árboles semisecos, y las hojas de los álamos rozaron su pálido rostro de niña mujer que no creía en el mundo común… sólo el de ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8546621391666140907-5371044047187640988?l=escritoresurbanosdelima.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresurbanosdelima.blogspot.com/feeds/5371044047187640988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8546621391666140907&amp;postID=5371044047187640988' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8546621391666140907/posts/default/5371044047187640988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8546621391666140907/posts/default/5371044047187640988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresurbanosdelima.blogspot.com/2008/08/el-primer-da.html' title='El Primer Día'/><author><name>Javier Vásquez Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13077248999654499233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SMe-xUEni6I/AAAAAAAAACY/vhE-pLvLyBo/S220/javier.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SKEuXVpXF0I/AAAAAAAAABw/ZxsMKqkvonY/s72-c/pluma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8546621391666140907.post-8259562977202728899</id><published>2008-07-29T22:27:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T19:09:44.214-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SI_79s3PEBI/AAAAAAAAABk/tnir9582o4M/s1600-h/plumaazu.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228674729833861138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SI_79s3PEBI/AAAAAAAAABk/tnir9582o4M/s320/plumaazu.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://lectomania.educared.pe/2008/06/noche_violenta.html"&gt;El último taxi&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Javier Vásquez Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compartimos con todos nuestros lectores otro cuento corto que gentilmente Javier nos envió. Esperamos lo disfruten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humo que emana de la taza con café surca sus dilatadas fosas nasales e incrementa el ritmo cardiaco, y el dolor en la sien –que le aquejaba desde la semana pasada- se acentúa. La taza humeante, choca con sus labios gruesos y morados por el frío serrano del pueblito de Huanta al norte del departamento de Ayacucho en el Perú, y mirando perdidamente hacia la puerta de su casa, repasó todo lo que había realizado en su vida: dos matrimonios y los once hijos que había procreado. Pero no era feliz. Ramón, dilata cada vez más sus fosas y respira con mayor rapidez, una gota de agua surca su amplia frente y cae en plato de fierro haciendo un pequeño chasquido. Finalmente, toma una decisión: ¡voy a partir!&lt;br /&gt;En la noche anterior, una de sus hijas, se escapó para tener una cita furtiva con un músico de la zona. Ramón, no aprobaba esta relación, su formación militar y sus propios demonios no le permitían que en su familia entre un músico.&lt;br /&gt;-Viejo, ya son grandes nuestras hijas, tienen derecho a salir con chicos de su edad.&lt;br /&gt;-Cállate, ese tipo no le conviene a mi Soledad, no te metas. Ya decidí. Pero viejito… Cállate carajo he dicho. Un sonido seco, cruzó el pasadizo. Doña Begonia, llorando en el piso, maldecía seguir con un hombre que la maltrataba. -Maldito, cómo no te desapareces…pensó.&lt;br /&gt;Deja la taza a medio acabar, encima del muro que separa la cocina de la cochera. Su caminar es lento, intuye que algo sucedería. Cruza el pasaje, toma su saco azul grueso, mira alrededor e ignora a la mujer que anoche golpeo, no piensa, solo desea partir. Sale del cuarto raudamente y una sensación de nostalgia lo embarga y una necesidad imperiosa hace que gire y vea a sus dos pequeños hijos que duermen en el cuarto contiguo. Entra, ansia tocarlos pero se reprime. Gira y cierra la puerta lentamente.&lt;br /&gt;Toma las llaves de su auto, enciende y observa en el retrovisor la extensa chacra que tiene y aun lado su perro que le mueve la cola y con una mirada lastimera, le señala que no parta. No le importa. Pone en marcha el auto y se va.&lt;br /&gt;El perro, raudamente sale a la calle intentando alcanzarlo pero la polvareda y la velocidad se lo impiden. Uno de sus hijos, a quien había visto por ultima vez antes de partir, escuchó el fuerte ruido del motor y salió a su alcance.&lt;br /&gt;-Bandido, ¿volveremos a verlo?&lt;br /&gt;El perro, dejó de mover la cola mientras el ruido y la polvareda se disipan. El perro solo dio un ladrido.&lt;br /&gt;-Señor, ¿cuánto a la Plaza de Armas de Ayacucho?&lt;br /&gt;-Veinte nuevos intis nomás. Suba.&lt;br /&gt;-Este lugar es movido, verdad.&lt;br /&gt;-Si joven como toda la sierra del Perú.&lt;br /&gt;-Y usted, ¿a qué se dedica?&lt;br /&gt;-Soy estudiante de Lima, vengo hacer un reportaje sobre los grupos terroristas del Perú…sabe usted algo.&lt;br /&gt;-No joven, no sé nada de eso, pero dicen que hay muchos.&lt;br /&gt;La conversación se tornó amigable, Ramón había pertenecido a la policía de joven y aún mantenía información.&lt;br /&gt;¡Deténgase acá!, ¡No se mueva!&lt;br /&gt;Qué pasa joven, qué sucede. El ocupante, baja raudamente del carro e ingresa a una humilde choza de paja y trapos sucios.&lt;br /&gt;-¡Dónde está Huilca carajo!&lt;br /&gt;-No sé papay, no lo se por Diosito.&lt;br /&gt;Un golpe contundente derriba a la pesada mujer.&lt;br /&gt;-Si no hablas, te mato.&lt;br /&gt;¡No, por favor! Soy Huilca, no nos mates. Fernando Huilca sale de la oscuridad con los brazos extendidos.&lt;br /&gt;-Terruco de mierda, te estaba buscando, tú fuiste quien usó la dinamita en el puesto, ¡habla!&lt;br /&gt;-No papay solo soy un campesino, tengo mi chacrita aquí. Solo estamos mi gorda y yo, no nos mates…&lt;br /&gt;Dos disparos en seco fueron determinantes, los campesino boca abajo yacían muertos con un disparo cada uno en al cabeza, sus cuerpos aún sacudiéndose daban el último exhalo de vida.&lt;br /&gt;¡Joven, qué ha hecho! Ramón había bajado del auto y visto la escena.&lt;br /&gt;Lo lamento Ramón, no hay testigos.&lt;br /&gt;Los ojos de Ramón se dilataron, un sonido seco curso el cielo serrano de Huanta, se cogió el pecho y cayó. Extendió su brazo como queriendo coger o decir algo pero el tiro de gracia lo liquidó.&lt;br /&gt;Su cuerpo nunca apareció así como de los dos campesinos. El auto Toyota amarillo fue encontrado a la semana por los hijos quienes desde Lima –ciudad capital- viajaron en su búsqueda. Un parlamentario del gobierno se ofreció a buscarlo en el cuartel Los Cabitos, sin éxito y con amenazas de muerte tuvo que salir de la zona de emergencia.&lt;br /&gt;Han pasado 21 años de aquel último taxi, de aquella taza con café que nunca pudo acabar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8546621391666140907-8259562977202728899?l=escritoresurbanosdelima.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresurbanosdelima.blogspot.com/feeds/8259562977202728899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8546621391666140907&amp;postID=8259562977202728899' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8546621391666140907/posts/default/8259562977202728899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8546621391666140907/posts/default/8259562977202728899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresurbanosdelima.blogspot.com/2008/07/el-ltimo-taxi-javier-vsquez-aguilar.html' title=''/><author><name>Javier Vásquez Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13077248999654499233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SMe-xUEni6I/AAAAAAAAACY/vhE-pLvLyBo/S220/javier.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SI_79s3PEBI/AAAAAAAAABk/tnir9582o4M/s72-c/plumaazu.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8546621391666140907.post-2059620142207422068</id><published>2008-07-29T22:20:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T19:09:44.385-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SI_6dUCBVTI/AAAAAAAAABQ/wslw7QHj9iE/s1600-h/carta.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228673073900770610" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SI_6dUCBVTI/AAAAAAAAABQ/wslw7QHj9iE/s320/carta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://lectomania.educared.pe/2008/06/noche_violenta.html"&gt;Noche Violenta&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier Vásquez Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compartimos con todos nuestros lectores otro cuento corto que gentilmente Javier nos envió. Esperamos lo disfruten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde conversé con Carlos. Era un tipo que conocí en "la Boquita", una discoteca de mala muerte del centro limeño. Cuando lo vi por primera vez tenía la apariencia de un vendedor de drogas o algo parecido, esos que merodean por las calles, pero me equivoqué. Era un estudiante de una universidad particular ubicada en la avenida Javier Prado. Me parecía extraño que un tipo que vive solo en el Jirón Ica y sin trabajo, aparentemente, estudie en una universidad privada, cosas de la vida; no sé, pero era un loco para las fiestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche llegué solo al bar "Estelita" en Cailloma. Estaba deprimido por el trabajo y la universidad, todo se me había acumulado, quería explotar. Me senté en la barra y pedí un vaso con cerveza bien helada. Una vieja regordeta se acercó y preguntó:&lt;br /&gt;-Hey niño, ¿te pasa algo?, si quieres te curo de las penas.&lt;br /&gt;Su olor a colonia barata me dio asco, y mientras la miraba, sentía su mano dentro de mi bolsillo buscando algo.&lt;br /&gt;-¡Oiga qué se le perdió!&lt;br /&gt;Era asquerosa, era como si estuviera en un asilo rodeado de viejas decrépitas buscando sexo. La empujé con fuerza y cayó pesadamente, de pronto dos sujetos fornidos se acercaron y me levantaron en vilo llevándome al baño, cuando disponían a colocarme el primer golpe alguien los detuvo. Caí al piso y sólo escuchaba una discusión, algo como si no acordaban el precio, estaba aturdido, no entendía.&lt;br /&gt;-Hey socio, ¿te pasa algo? Me llamó Carlos..., pero chochera que mal estas, ¿qué paso?; levántate te invito un trago, vamos.&lt;br /&gt;-Okey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche bebí infinitas jarras de cerveza, sangría y tragos baratos. Mi sueldo de fin de mes se redujo a unos miserables cinco soles qué llevaría a casa, pero si nadie me espera, ¿para qué diablos trabajo? Aún recuerdo algo de la madrugada: mujeres en nuestra mesa, me presentaron a un sin fin de amigos y amigas, todos muy gentiles pero no olían bien, parecía que esos cuerpos nunca probaron agua. De esa madrugada, no recuerdo nada más. En la mañana, no estaba en casa, estaba en un cuarto nauseabundo de una quinta. Me desperté con un fuerte dolor de cabeza y lo primero que vi fue a la acabada regordeta encima de mí roncando fuertemente. Traté de salir pero no podía. Odiaba esa situación. Miré hacia un costado y allí estaba Carlos con dos mujeres. Finalmente, pude escaparme. Busqué mi ropa Calvin Klein que mi madre me envió de Estados Unidos y salí raudo a mi casa. Entré y vi todo normal. En la grabadora encontré un mensaje "llámame cuando regreses, tu mamá".&lt;br /&gt;-¿Y ahora qué quiere mi madre, no está contenta en Europa? Maldición quizás regrese a Perú, pucha si se entera que no voy a la universidad me friego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis viejos son divorciados, es una situación que hasta el momento no entiendo. Siempre estuve en la casa de mis tías, envidiaba cuando en el colegio había los paseos familiares, nunca fui con mis padres, o era mi abuela o mis tías. Mi madre se fue a Europa a trabajar en no sé donde y me dejó aquí en Lima, que es una ciudad de porquería. ¿Por qué no me llevó? Siempre con la misma cháchara "tienes que estudiar", si supiera que ya no voy y que estoy en este lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de aquel fin de semana, se me hizo costumbre salir con Carlos, éramos los dueños de las discotecas del centro de Lima. Cada fin de semana era mil soles de gastos. Empezábamos desde las siete de la noche del viernes hasta el lunes y siempre terminamos en la quinta con diferentes mujeres desde púberes hasta viejas reprimidas. Mi vida se tornó una tontería, quería terminar con esta situación, no era vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde de invierno no teníamos plata para ir a nuestra juerga pero Carlos tenía la solución para cada problema, recuerdo el clásico "no es problema choche", aunque ese día no me convenció el "no es problema choche" quise indagar de donde salía el dinero y seguí a Carlos hasta la plaza Francia. Se paró cerca a la librería Studium, donde adquiría mis libros cuando era estudiante. Estaba allí apoyado en el poste de alumbrado eléctrico, estaba con su clásica ropa: casaca azul, jean negro, camisa Cougar y su reloj Benneton. Me oculté detrás de los jugadores de ajedrez (un juego difícil) y miré por primera vez de donde provenía el dinero de Carlos: vendía drogas. Esa imagen me desalentó y percibí un aire enrarecido algo como a suciedad. Me retiré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde caminé por la avenida Wilson pensando en mi amigo, cavilando en el lío que me había metido. Sí, mi amigo, aquel que conocí en el bar de mala muerte era un paquetero. Ese fin de semana no fui a la juerga. Estuve en mi departamento. El lunes sonó el teléfono, pensé que era mi madre fastidiándome otra vez, timbró cinco veces hasta que contesté.-Alo, alo, habla Carlos.&lt;br /&gt;-¿Qué quieres?&lt;br /&gt;-Cuidado chocherita, ¿pasa algo?, ¿por qué no fuiste a la disco el viernes?, te esperamos con las flacas, estuvieron buenas, ya sabes.&lt;br /&gt;-No pude ir, tenía que hacer.&lt;br /&gt;-Tú tenías que hacer, no me hagas reír, sabes qué, tengo un negocio, es algo sencillo, ven a mi casa.&lt;br /&gt;-Okey (dubitativo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde, a pesar que sabía a lo que se dedicaba mi amigo, fui a verlo. Estaba con dos chicas, dos horas después se fueron y dejaron un maletín. Le pregunté que contenía, no me respondió. Intenté quitárselo pero me empujó, caí al piso y traté de agarrar sus piernas hasta que lo conseguí. Rodó pesadamente y el maletín, se abrió. Era una sustancia blanquecina sin olor.&lt;br /&gt;-¿Vendes droga?&lt;br /&gt;- ¡Ni una palabra a nadie si no te friegas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me repuse y cuando mis manos tocaron la perilla de la puerta sentí un fuerte empujón y caí nuevamente: Era la policía. Aquella tarde, conversé con Carlos por última vez, estaba parado en la rampa del aeropuerto Jorge Chávez, custodiado por dos policías de la Interpol. Se lo llevaron a México. Nunca más supe de él.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8546621391666140907-2059620142207422068?l=escritoresurbanosdelima.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escritoresurbanosdelima.blogspot.com/feeds/2059620142207422068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8546621391666140907&amp;postID=2059620142207422068' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8546621391666140907/posts/default/2059620142207422068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8546621391666140907/posts/default/2059620142207422068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escritoresurbanosdelima.blogspot.com/2008/07/noche-violenta.html' title=''/><author><name>Javier Vásquez Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13077248999654499233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SMe-xUEni6I/AAAAAAAAACY/vhE-pLvLyBo/S220/javier.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_NuVYga8P5d4/SI_6dUCBVTI/AAAAAAAAABQ/wslw7QHj9iE/s72-c/carta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
